Llegando a mi meta “Run Like a Diva Marathon” corriendo como una Lola.



Como les había escrito anteriormente, me estaba preparando para correr el medio maratón  “Run like a Diva”, pero en mi caso era “Run Like a Lola”.  ya con el número que llevaré puesto el día delmaratón “Run like a Diva”. A un día antes del maratón, comienza la ansiedad de cómo voy a prepararme para el evento. El estrés se trató de apoderar de todas Las Lolas, pero el apoyo y los buenos consejos calmaron todo. Ya con mi uniforme en mano, ya era la hora de tratarde descansar.
A las 5:30 de la mañana ya estábamos todas listas. Se oía por todos lados la algarabía. Nuestro grupo estaba acompañado de la Banda Municipal de Cayey. Fue todo un espectáculo y los ánimos de todas estaban en su máxima expresión. Cantaron los himnos nacionales y a las 6:00 am en punto, comenzó la carrera. Éramos alrededor de 3,000.00 mujeres corriendo por San Juan. Cuando comencé a correr,via mi familia bien rápido dándome ánimo bien tempranito. Me sentí la mujer más afortunada del mundo. Sé que el sacrificio valió la pena.Cuando subíla cuesta al son de unabatucada que nos daba ánimo para subir llegando a La Perla, disfrute grandemente viendola reacción que tenían las corredorasextranjeras al ver la vista hermosa del Morro. Todas hicieron lo mismo que yo cuando practique para este evento, se pararon a disfrutar del paisaje y tomaron muchas fotos. Mi orgullo Boricua estaba en las nubes. Lo digo y lo repito, yo amo a Puerto Rico.

Durante las primeras tres millas estuve disfrutando el paisaje,los detalles de las calles y la reacción de las personas al vernos correr. Dios nos regaló un poco de lluvia. Hace muchos años no sentía lo que los niños sienten cuando se mojanbajo la lluvia. Fue mágico sentirme de esa manera.
Quiero contarles una de las cosas que menos esperaba durante la carrera fue ver el gesto del cura de la Parroquia que salió a echarnos la Bendición a cada una. Fui hasta donde él, hasta su puerta y que vive en el asilo de la parroquia y seguí corriendo con Dios guiando mi camino. ¡WOW! ¿Qué más puedo pedir? No me importaba el tiempo de correr, ni nada, realmente me estaba disfrutando el momento. me dio la Bendición. Aproveche y le envié un mensaje a mi Mami Tere
Cuando llegaba a la milla 3, mi familia me esperaba con mi agüita de coco para hidratarme bien. La reacción de ellos, la llevare conmigo siempre. Las fotos de ese momento lo expresan todo. Fue lo máximo en mi carrera. Después de la tercera milla comenzó el maratón para mí.

Me sentía muy cómoda y como Las Lolas se distinguíanpor todas partes, era muy emocionante oír a muchos diciendo, “échale LOLA yo voy a ti”. Durante el camino hable con unas americanas que estaban vestidas de novias, muy cómicas y divertidas. Hablé con varias Lolas dándonos apoyo. Hasta me dio tiempo para hacer una parada técnica al baño en la milla siete. Mientras corria  disfrute de la ruta y de diferentes personas dándole apoyo a todas las chicas, como la banda de rock que cantaba la música de la película Rocky, The Eye of the Tiger y por todas partes se podia mi canción favorita de Kathy Perry “Roar“. En esos momentos me sentí toda una campeona. Llegando al tren urbano pude disfrutar de la música de una batucada, en otro lugar un grupo de “cheerleaders”dándonos un espectáculo. En los Oasis pude ver muchos jóvenes dándonos apoyo y también dándonos agua y Gatorate para hidratarnos. Al llegar a la milla 10 pensé, wow ya casi termino. Mientras corría me echaba agua por encima para mantenerme hidratada. Para mi suerte volvió a llover y seguí corriendo disfrutándome todo lo que pasaba a mí alrededor.

Mientas más estaba de la metamás concentrada estaba en correr. Pude ver a una de mis Lolas que se regresaba porque su mamá se había quedado atrás y se estaba mareando. Su gesto de preocupación me lleno de orgullo. Ya cuando me faltaba milla y media me llegaba más la emoción y las ganas de llegar a la meta. El grupo de apoyo de Las Lolas gritaba mi nombre y me recordaban que me quedaba muy poco. A pasos de llegar a la meta pude ver a mi familia. La cara de ellos valía oro. Yo les gritaba llegue, llegue, llegue.

Al pisar la meta pude oír mi nombre que confirmaba mi llegada. Todas las que participaron fueron recibidas en la meta con una corona y una boa color rosa, como toda una diva. Luego me dieron la medalla y una rosa. Pasamos a tomarnos la foto oficial.En la fila de la foto me encontré a la Lola que se regresó a buscar a su mamá. Ellas llegaron juntas a la meta. Fue muy emocionante. Luego todas las Lolas pasamos a festejar a son de los panderos cantandocon frases que describían a la perfección a Las Lolas. Esta experiencia se la recomiendo a todos.

Quien diría que yo podría correr 13.1 millas sin ningún problema y sin tener alguna experiencia corriendo. Las 16 semanas de entrenamiento valieron la pena. ¡Gracias a todos los que donaron por cada milla que corrì a beneficio de la Sociedad de Leucemia y Linfoma! Se que creyeron en mi, muy agradecida.

De aquí para el próximo maratón. ¿Será Miami?  ¿Quién sabrá? ¿Cuándo será tu próximo maratón? ¡Dale, anímate! Lleguemos juntas a nuestra meta.

 



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